ZAPATERO A SUS ZAPATOS
- Luis Cote Ottens
- 1 may 2023
- 3 Min. de lectura
Es muy común escuchar en boca de muchos la expresión “no más políticos” cuando se vienen las elecciones y entiendo su descontento con la clase política tradicional de este país. No es para menos, hemos estado desgastándonos en décadas y décadas de sufrimiento para muchos, viendo como la ausencia del aparato estatal permite que actores al margen de la ley tomen control sobre los territorios más apartados de nuestra geografía, décadas esperando que las verdaderas transformaciones sociales se hagan en manos de quienes son elegidos y ¿que hemos conseguido? Una sociedad que avanza muy lentamente en la construcción de espacios propicios para el desarrollo de los ciudadanos y mas bien los condena a su suerte donde la violencia, el narcotráfico, la ilegalidad y la muerte hacen presencia diaria.
Entiendo que, por lo antes narrado, el descontento con la clase política sea grande. Pero les pregunto: cuando los médicos fallan ¿les pedimos a los hospitales que atiendan pacientes sin médicos? O cuando los edificios colapsan ¿le pedimos a las constructoras que construyan sin arquitectos o ingenieros? Pues bien, pareciese absurda esta comparación ¿cierto? Pero eso es lo que muchos claman con la política y el ejercicio de lo público, y ahí es donde vienen los problemas.
Para la muestra mi ciudad, Bucaramanga. Llevamos casi una década condenados al atraso, pasamos de ser una de las ciudades con mayores perspectivas de crecimiento en Colombia, a ser una ciudad olvidada, condenada a sufrir la delincuencia como el pan de cada día, donde cada nuevo amanecer trae consigo un nuevo escándalo en la administración municipal. ¿Y la razón? Llegaron a administrar lo público quienes no tienen la más mínima idea de cómo funciona. Conclusión: el desgobierno y la falta de autoridad se apoderó de la ciudad.
En su momento trajeron al poder al señor Rodolfo Hernández, un empresario, muy bien relacionado con la clase política corrupta local, de quien se dice que por peleas con ellos mismos por contratos que no le fueron adjudicados a su millonaria constructora, decidió emprender el camino hacia el palacio municipal mientras ilusionaba a los ciudadanos con cartas donde les decía a los más pobres que les construiría casas cuando fuera alcalde, que solo debían llegar con la carta a su despacho y que les sería entregada. Pasó su alcaldía y no se construyó un solo nuevo barrio en la ciudad.
En seguida nos recetaron al “exitoso” empleado de CEMEX Juan Carlos Cárdenas, este si que menos sabía de lo público, quizás lo único que sabía era del negocio del concreto y el cemento con las obras públicas y mientras la ciudad entraba cada vez mas en crisis, al señor solo se vio en fiestas, bebetas, parrandas, festivales y cuanto evento social existiera, pero la gestión de lo público ha sido un fracaso total, al punto que, según se dice, seguramente después de su salida de la Alcaldía, tendrá que estar vinculado a procesos judiciales por corrupción por mucho tiempo.
Hechos los anteriores análisis les pregunto, ¿el problema de un mal procedimiento médico es de “todos los médicos” y por eso los hospitales deberían contratar personal que nos ea medico? cuando colapsa un edificio ¿el problema es de todos los ingenieros y arquitectos del país y entonces deberíamos construir edificios sin ellos? Claramente no es así. Por eso la invitación a todos y todas es precisamente el título de esta columna: “Zapatero a sus Zapatos”.
Este octubre se harán elecciones de Gobernadores, Alcaldes, Diputados y Concejales en todo el territorio nacional, la frase no puede ser "política sin políticos", por el contrario, debemos elegir ciudadanos honestos, con conocimiento de lo público porque son ellos los que saben de lo que van a hacer. El resto, como dicen en mi tierra "pura carreta".
Pero ojo, esto no quiere decir que no sean buenas las incursiones de nuevos actores en el escenario político, obvio que si, ojalá cada año de elecciones llegaran mas y mas personas nuevas queriendo participar de lo público pero con conocimiento para ello.
Espero que en estas elecciones que vienen sean elegidos los ciudadanos más preparados para ejercer cargos público y que comencemos a cambiar y reconstruir nuestra sociedad. Esto está en nuestras manos como votantes de quienes son elegidos para esos cargos. En últimas, si esto funciona o no, es nuestra responsabilidad porque allá no llega nadie por el que no se vote.



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