La Política, un show donde lo menos importante es la política.
- Luis Cote Ottens
- 10 feb 2025
- 2 Min. de lectura
En Colombia, la política ha dejado de ser el espacio de debate serio sobre el futuro del país y ha dado paso a una “forma” abstracta de espectáculo mediático. Y es que a decir verdad, los discursos de “los políticos de moda” han perdido profundidad, y en lugar de concentrarse en la construcción de modelos de gobierno y decisiones de tipo administrativo que impulsen verdaderas transformaciones sociales, los protagonistas políticos (Petro, Uribe y de ahí para abajo hasta llegar al Concejo de ciudades como Bucaramanga) prefieren las cámaras y las redes sociales para alimentar sus propias agendas, en un acto de irresponsabilidad con el futuro de nuestro país.

Hoy el escenario político, que se asemeja más a un “Reality show” en el que cada día hay un nuevo escándalo que prende las cámaras del político conveniente de turno para generarse mayores interacciones, no es para nada un ejercicio democrático responsable. De hecho, las estrategias de comunicación de estos políticos están diseñadas para generar titulares escandalosos, captar la atención inmediata y polarizar a la ciudadanía. Los debates ya no tienen contenido profundo y le dan paso a la controversia que se convierte en la herramienta predilecta para ganar seguidores y posicionarse en la agenda pública.
Mientras tanto, los problemas estructurales del país, de Santander y de Bucaramanga continúan profundizándose: la desigualdad sigue siendo una realidad aplastante, el acceso a la educación y la salud es un privilegio para unos pocos y cada día se revela más, y la corrupción devora los recursos destinados a mejorar la vida de las personas. En medio de este panorama desolador, lo que parece importar más es quién logra el mejor “trending topic” del día.
Y lo más preocupante es que la ciudadanía ha quedado atrapada en esta lógica. Cada polémica desvía la atención de lo fundamental esto es la necesidad de políticas públicas serias, coherentes y con visión de largo plazo sobre:
La ampliación de la cobertura escolar y de educación superior con pertinencia y la incorporación de nuevas tecnologías.
La construcción de elementos de cohesión social apalancado entre otras en el arte y la cultura.
Las decisiones de grandes inversiones para infraestructura estratégica.
El presupuesto participativo como mecanismo de lucha contra la corrupción y profundización de la democracia.
Las políticas para el cuidado del medio ambiente para preservar la vida de la humanidad en la tierra
Colombia requiere líderes que se enfoquen en la transformación social real, en propuestas estructuradas que respondan a las necesidades de la gente, y no en campañas diseñadas para el aplauso inmediato.
Recuperar la política como un ejercicio de construcción colectiva es urgente. La nación no puede seguir siendo víctima de un circo mediático donde el ruido ahoga las ideas y la superficialidad reemplaza el pensamiento crítico. La transformación social que tanto necesita Colombia no vendrá de los discursos vacíos ni de las peleas de redes, sino de una ciudadanía vigilante y exigente, que demande propuestas serias, debates profundos y, sobre todo, resultados.
Ojalá pronto la política vuelva a ser lo que nunca debió dejar de ser: el mecanismo que traza un sendero hacia el bienestar colectivo, no el espectáculo de unos cuantos.



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