Machismo y violencia dos enfermedades que carcomen al mundo.
- Luis Cote Ottens
- 16 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 17 feb 2021
Escribo esta entrada al blog a raíz de muchas situaciones que en los últimos días he venido presenciando, viendo y censurando. Jóvenes que golpean a sus novias, otros que extorsionan a sus ex parejas a cambio de no publicar sus fotos intimas, amigas que me comentan que les es incómodo salir a la calle por la cantidad de vulgaridades que les dicen, etc...
El viernes de la semana pasada, estuve comiendo con un grupo de amigos y conocidos que me invitaron a hablar de la política departamental y nacional, de las elecciones que se vienen para el congreso y eventualmente las de 2023. Si, las de 2023, parece lejos, pero en política curiosamente los tiempos pasan demasiado rápido.
En medio de la conversación, entre los muchos temas que tocamos estuvo el machismo y cómo éste fenómeno afecta en gran medida el desarrollo de las relaciones de los hombres y las mujeres. Caí en cuenta, después de muchos ejemplos y situaciones que incluso yo, un tipo que se siente defensor a ultranza de las mujeres, he actuado como un completo machista sin ser consciente. Y es que interrumpirla en la charla mientras expone su opinión, así esté de acuerdo con ella es un acto machista, en los hombres poco se interrumpe mientras se expone un argumento, en cambio a las mujeres es usual que sus tiempos de intervención sean mas cortos o quizás llegue algún hombre y con cariño le ponga la mano en el hombro y le interrumpa diciendo "De acuerdo contigo, pero déjame decirte algo sobre esto..." y comienza su discurso mientras que el de la mujer quedó cortado y ella se resigna a quedarse callada y continuar escuchando al hombre. Eso, aunque parezca que no, es un acto machista.

Y es que Santander vive en realidades terriblemente duras, que cuando se ve desde la óptica de los hombres, son imperceptibles, pero desde la óptica femenina tienen toda una carga emocional, de afectación y maltrato hacia ellas. Durante el primer semestre del 2020 los indicadores fueron alarmantes, la policía de Santander atendió 358 casos de mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y 143 casos de mujeres víctimas de delito sexual.
Alarmantes cifras encontré en medio de esta publicación cuando descubrí que entre el año 2008 y el año 2020 se presentaron 17.780 denuncias por acoso sexual, pero lo mas alarmante del cuento es que el 84% de los casos son mujeres que han sido acosadas en diferentes escenarios, en las calles, en recintos cerrados, en colegios, universidades, sus trabajos, etc.
La ONU lo advirtió de la siguiente manera: “ 1 de cada 3 mujeres es victima de violencia a lo largo de su vida” lo curioso de esto es que no es solamente en países subdesarrollados como el nuestro, en el mundo esta cifra se mantiene igual, siendo esto una problemática real a la que considero debemos pararle bolas.
¿Cómo hacer para mitigar esto?
Soy un convencido que el comportamiento de un adulto es el resultado de las vivencias de niño y que los entornos violentos, generan ciudadanos adultos violentos. Es así como nos encontramos casos como el del joven de Floridablanca que agredió a quien fuera su pareja encerrándola en un baño y golpeándola sin piedad, se dice que su padre también maltrata a su mamá.
Por eso creo que el salto, aunque es difícil, debe darse en los colegios, porque los entornos violentos de los hogares no permiten que los niños puedan aislarse de la realidad violenta de su hogar.
La importancia de la formación en la temprana edad de los niños en valores y principios morales y éticos, es lo que nos va a ayudar a salvar esta sociedad que pareciera estar hundiéndose en un vórtice sin fin en el que cada vez mas, se ve lejos la esperanza del cambio.
A su vez, hago dos llamados; el primero para los hombres. No tengan miedo de acercarse un poco mas al movimiento feminista, escuchen y abran la mente para que entiendan que no es cuestión de radicalismo, es mas una cuestión de reivindicación de derechos. El segundo es para las mujeres, SIGAN EN SU LUCHA POR DEFENDER SUS DERECHOS, hágannos ver a los hombres que estamos mal cuando somos machistas y denuncien los acosos y maltratos, háganlo sin miedo que así ayudan a cambiar este mundo machista y maltratador en el que vivimos.
Por mi parte seguiré aprendiendo, escuchando, leyendo del feminismo y como acabar con el machismo mientras sigo denunciando a los maltratadores de mujeres para continuar ayudando a que este problema cambie y así mis hijos o hijas puedan vivir en un país mucho menos violento y agresivo para las mujeres.



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