INFORMACIÓN, CRÍTICA, DEBATE Y CONSTRUCCIÓN DE SOCIEDAD
- Luis Cote Ottens
- 19 jun 2023
- 3 Min. de lectura
Casi que con el título de esta entrada al Blog, estoy dando la conclusión de la misma. Pero creo que es muy importante volver al debate donde la dialéctica sea el eje fundamental de la búsqueda de la verdad.
En un mundo donde la información todos los días nos inunda como tsunami y no da espera sino para la expresión rápida de nuestra opinión sobre el acontecer diario revelado por medios de comunicación que nos bombardean a cada segundo con una información distinta, debo ser honesto, nos estamos dejando guiar cada día más por esas mentes que tienen grandes canales para “informar”, que en últimas los están usando para opinar, en un acto desleal con el ciudadano porque la opinión debe poder ser controvertida y esto no sucede con los grandes medios. Peor aún, cuando se les controvierte su opinión, algunos se excusan rápidamente en la "libertad de prensa" para evitar el argumento en contra. Por tanto, todos los días tenemos menos capacidad de análisis y crítica de las situaciones reales que acontecen a nuestro al rededor y en especial las de nuestro país.
Es curioso como todos los días nos sentimos más “libres” de poder expresar lo que queramos, pero al mismo tiempo estamos siendo más esclavos de la “información” que consumimos. Y es que resulta paradójico porque según se nos dice, las personas hoy tenemos “más acceso al conocimiento que antes”, pero al mismo tiempo, los mecanismos de acceso al conocimiento todos los días nos limitan más, dadas las condiciones propias de los algoritmos de motores de búsqueda o redes sociales que nos imponen el contenido que consumimos.
Los datos y la información que les entregamos son usados para generarnos hábitos de consumo, creados en últimas por los mismos algoritmos de los motores de búsqueda o de redes sociales para llevarnos a un consumo desmesurado de contenido que siempre se va ajustando a nuestro propio gusto y que termina haciéndonos oír de forma inconsciente: “mire, este mundo que usted ve (a través de la pantalla), tiene todo lo que usted quiere, le da la razón en todo y le permite ver lo que a usted le gusta”, dejando por completo a un lado la posibilidad de generar sentido crítico sobre lo que se observa y más grave aún, generando, con la llegada de validadores, un sentimiento que termina por hacerle creer al individuo que el mundo piensa como él y en ultimas ¿quién se atreve a criticar lo que le gusta?.
Pues esto ha hecho que la humanidad esté perdiendo cada día más su capacidad de crítica real, construida a partir de argumentos que solo se generan con el diálogo. En la sociedad actual todos los días disminuye la crítica real, dado que en las redes sociales el individuo expresa su opinión personal teniendo la posibilidad de eliminar a quien tenga posiciones contrarias y le genere el más mínimo grado de incomodidad, evitando así el diálogo, el debate, la confrontación argumentativa y perdiendo por sobre todo la capacidad de unir como sociedad.
Quizás por eso hoy está tan desmembrada, porque el individuo se desarrolla observando “burbujas perfectas” que le hacen creer que tiene la razón y peor aún, le da el poder de bloquear, silenciar o eliminar a quien tenga una posición contraria. Eso antes era imposible de pensar, porque el espacio del debate era la plaza pública en donde no puedes silenciar, bloquear o eliminar a quien tiene la posición contraria a ti. Obligaba a escuchar y se podía controvertir.
Vale la pena entonces recordar un poco la teoría de la Dialéctica de Platón, que en últimas buscaba determinar la forma de comprender universalmente cada vez más la realidad, mediante la realización de exámenes críticos sobre percepciones de quienes se planteaban ciertas posiciones (tesis) y quienes las contraargumentaban (antítesis) para al final resolver dicha contradicción o discrepancia en una conclusión que la denominaba “síntesis” y que terminaba siendo la construcción de una respuesta al debate. Como dicen los científicos, un perfecto “caldo de cultivo” propicio para el desarrollo del ser en lo personal y de la sociedad en general.
Hoy se está perdiendo esto y el llamado debe ser a despertarnos, a levantar la cabeza, a dejar de creer que todo lo que dicen en las redes sociales, los “youtubers”, los “influencers” o en los medios de comunicación es cierto. El llamado debe darse en el sentido de salir al debate, a la confrontación respetuosa pero directa de ideas. Volvamos al parque, a la academia, al foro, intentemos salir de esas “burbujas perfectas de opinión” y encontrémonos en las calles, en el diálogo, en la vida.



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