Estamos perdiendo lo conquistado.
- Luis Cote Ottens
- 18 dic 2020
- 2 Min. de lectura

Es innegable que la conquista de derechos a lo largo de la historia de la humanidad se ha dado gracias a la lucha de ciertos sectores que van dando peleas hasta conseguir lo que consideran justo. Estas luchas han costado miles de millones de vidas, pero ninguna de ellas ha sido en vano.
En el año 1948, más exactamente el 10 de diciembre, se constituyó un orden jurídico supranacional sobre el cual se desarrollarían la gran mayoría de los ordenamientos jurídicos nacionales en distintas partes del mundo. La declaración universal de los derechos humanos trajo consigo la conquista y la necesidad de la protección de derechos que sin duda han llevado a un nuevo mundo y a unas nuevas lógicas de relacionamiento.
Seguramente han escuchado que en Colombia contamos con un capítulo en nuestra Carta Política que se denomina “Derechos Fundamentales”, estos nacen de la necesidad de la aplicación real de la Declaración Universal de Derechos Humanos en nuestro ordenamiento jurídico y cuya protección está amparada por un mecanismo que hasta 1991 no existía, la tutela.
Pues bien, entre esos derechos fundamentales encontramos la Libertad, un derecho que ha venido, en mi opinión, siendo vulnerado y pisoteado en el mundo entero a raíz de la pandemia por parte de los gobiernos que, desconociendo la potestad que le asiste al ciudadano de decidir sobre su vida y el desarrollo de la misma enmarcada en el principio de la Dignidad Humana, han entrado abusivamente en la esfera intima de las personas pisoteando ese derecho que costó tanto conquistar. Y es que obligar a la gente a renunciar a tomar decisiones sobre cómo desarrollar su vida y cómo establecer relaciones es arbitrario y peligroso, si bien es cierto, hay la necesidad de cuidarnos ante la posibilidad de perder seres queridos a raíz de la pandemia, no le es dable a ningún gobierno poner límites al desarrollo de la vida siempre y cuando no se ponga en riesgo la de los demás y ahí es donde está el punto. La vida se protege de la pandemia del COVID-19 teniendo autocuidado, lavándonos las manos, usando tapabocas, manteniendo distanciamiento social pero jamás coartando la libertad. Quien decida no salir, no tener contacto con el mundo exterior y permanecer en su casa bien puede hacerlo, por el contrario, quien decida salir y desarrollar su vida con los protocolos debidos debe poder hacerlo sin temor a represalias estatales.
Es que imponer un toque de queda para “evitar contagios” es lo mas falso que existe. Se conocen casos de personas que han estado encerradas en sus casas sin tener contacto con el exterior y han fallecido por el COVID-19, y muchas otras, como mi caso, que hemos contraído el virus y seguimos vivos teniendo contacto con nuestros familiares y amigos. Si, también he perdido seres queridos a raíz de la pandemia. Si, también he visto muchos otros entrar a la clínica en estado grave de salud y se han salvado. Y si, también he visto muchos que quedaron con secuelas. Pero lo cierto es que esto es algo con lo que debemos vivir y no desperdiciar nuestras vidas encerrados mientras los gobernantes van decidiendo de a poco como debemos llevarla.
Por la libertad siempre será oportuno alzar la voz contra lo que la violente.
Columna escrita para el portal @BGA1622



Comentarios