Bucaramanga Tecnópolis
- Luis Cote Ottens
- 20 nov 2020
- 2 Min. de lectura
Bucaramanga, la ciudad que echó a la basura la posibilidad de un futuro promisorio.
En 1998 la administración municipal concibió un proyecto ambicioso donde el principal objetivo era la educación. Querían crear la “Bucaramanga Tecnópolis”, una ciudad donde la vida girara en torno al desarrollo tecnológico, la educación y la innovación siempre preservando el respeto por la vida, el medio ambiente y la dignidad humana. Algo así como pensar en que la ciudad bonita, no solo lo fuera por sus parques sino por su infraestructura tecnológica que le permitiera a los ciudadanos disfrutar, no solo del goce de la tecnología sino de los recursos que ella hubiese podido generar.

Neomundo era el eje central de ese proyecto, un parque concebido principalmente para el estudio de la ciencia y la tecnología terminó siendo el centro de convenciones donde se programan desfiles de modas y ni de ciencia, ni tecnología se habla desde hace muchos años.
Hoy, veintidós años después, eso está echado a la basura. Quizás quedó como muchos otros de los proyectos incinerados en aquél fatídico día en que el palacio municipal se prendió en llamas bajo la administración del criminal Iván Moreno Rojas. Sin embargo, este proyecto que en su base requería de una sola cosa, educación gratuita y de calidad para todos en la ciudad, hoy puede ser revivido solo si la administración municipal lo quiere acoger, claro está, habrá que rediseñarlo y ajustarlo, ya que los desarrollos en materia tecnológica a finales del siglo pasado no son los mismos de hoy.
Bucaramanga aún tiene la posibilidad de convertirse en una ciudad “Tecnópolis”. Es un proyecto que se puede construir de manera sencilla si se cuenta con la articulación de las universidades públicas y privadas, el sector empresarial y la administración municipal.
Bucaramanga no es una ciudad de “industria chimenea”, no tiene capacidad de generar grandes producciones en el agro, no cuenta con grandes industrias de manufacturas. Bucaramanga si es una gran productora de talentos en lo académico y lo intelectual, debemos explotarlo al máximo. La ciudadanía espera poder tener un futuro más promisorio, donde la desigualdad social sea cada vez menor y las oportunidades estén al alcance de todos. El desarrollo tecnológico y la innovación son la clave del futuro económico, tenemos la materia prima (los centros educativos) solo nos falta ponerlos a producir pensamiento, a producir ideas, a producir tecnología e innovar y con eso podremos darle a Bucaramanga una cara realmente presentable y competitiva ante el mundo entero.
Columna escrita para @BGA1622



Las administraciones deben pensar más en generar más cultura y educación. Claro con una base de servicios públicos de calidad que le permita a todos los ciudadanos el mínimo de cálida básica . Sobre esa base la promoción de la tecnología sería un punto que fortalece una ciudad diferente:humana, educada, y sostenible.